miércoles, 3 de septiembre de 2014

Tomando decisiones difíciles...

No ha sido fácil, hemos sopesado pros y contras y finalmente, tras mucho dar vueltas hemos pensado que en la vida hay que arriesgar. Sólo se vive una vez.
Teníamos dos opciones: seguir con nuestra vida cómoda o lanzarnos a la aventura de vivir fuera, con menos comodidades pero con más oportunidades de avanzar y madurar en nuestra experiencia vital. Los trenes en la vida sólo pasan una vez y, sin duda, era una oportunidad única, trabajar, investigar, estudiar y vivir en otro país, comunicarnos en otro idioma, experimentar otra cultura diferente. Ambos habíamos vivido en otros países antes y convenimos en que irse fuera un año enriquece más que 10 años de Universidad  (al menos esa fue mi experiencia después de vivir en Cambridge cuando acabé la carrera) Recuerdo más las enseñanzas de ese año que los cinco que pasé memorizando artículos, libros y apuntes. Para nuestros hijos sería una gran oportunidad de mejorar su idioma y de abrirse al mundo, ser más tolerantes y entender mejor la realidad. Hablé con mi hija y me dijo que sí (al fin y al cabo había sido su lugar preferido de vacaciones desde que nació) claro, que seguidamente me dijo "... y también España, me gustan los dos países". Después de comentarlo en el colegio de mi hija en España y encontrar un maravilloso apoyo y aplauso por la iniciativa tanto de profesores (gracias Miss Vaughan, Miss Hayley, Natalia, Miss Guzmán, Marcela, etc..) como de padres de compañeros (lo pude comprobar en el último cumpleaños al que asistió mi hija a finales de agosto con los otros niños de su clase y en el maravilloso "hasta pronto" que le brindaron entre abrazos y besos ) me di cuenta de que los mayores (yo la primera) teníamos más temor en el tema de las separaciones temporales que los propios pequeños.  

Volveremos con las pilas cargadas, espero, y ahora empieza la cuenta atrás, queda sólo una semana para dejar España, mi casa, mis pertenencias y resumir mi vida en pequeñas maletas en las que espero que me ocupe lo imprescindible (de mi última mudanza, hace unos días, aprendí que 2/3 de las cientos de cajas que junté me sobraban perfectamente)...

Pongo la primera canción en alemán que aprendió mi hija con 3 años...Esperemos que vengan muuuuchas más....



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